En Colombia, la brecha entre el campo y la ciudad trasciende la infraestructura; es, fundamentalmente, una brecha de capacidades. Mientras el país avanza en esfuerzos por llevar internet a los territorios más apartados, una realidad inevitable frena el impacto de estas inversiones: la tasa de analfabetismo rural alcanza el 9,3%, triplicando la cifra urbana (2,6%). De los más de 1.8 millones de personas analfabetas en el país, cerca del 75% se autoreconoce como campesina. La tasa de analfabetismo rural alcanza el 9,3%, triplicando la cifra urbana (2,6%). Esta problemática se acentúa si consideramos que menos de la mitad (41,9%) de los hogares en centros poblados y zonas rurales dispersas tiene acceso a internet, en contraste con el 72,5% de las cabeceras municipales.
Frente a este panorama, desde Acción Cultural Popular (ACPO) hacemos un llamado urgente: La inversión desde el Estado en llevar conectividad al campo debe ir de la mano con el fortalecimiento de las capacidades para aprovechar su potencial transformador. La financiación en infraestructura tecnológica debe ir de la mano con la formación humana; solo así el acceso a internet se traducirá en mayor productividad, mejores ingresos y una participación ciudadana activa en las zonas rurales.
Es aquí donde cobran vital importancia modelos socioeducativos probados y eficaces como nuestras Escuelas Digitales Campesinas (EDC). EDC no es solo un programa de alfabetización; es un Modelo Integral de Desarrollo de Capacidades certificado (ISO 9001:2015), diseñado para fortalecer las habilidades personales, productivas, digitales y comunitarias de la población rural. Nuestro propósito es claro: transformar el aprendizaje en capacidades, las capacidades en acción y la acción en transformación territorial.
A través de EDC, actualizamos el legado histórico de ACPO y Radio Sutatenza, utilizando hoy las herramientas digitales para llevar educación pertinente a donde más se necesita. Con una trayectoria que ha beneficiado a más de 190.000 participantes y presencia en el 85% de los municipios de Colombia en la última década, EDC ha demostrado que es posible generar cambios reales en la vida de las personas. Un ejemplo de ello son los procesos de educación financiera que han permitido a mujeres y familias campesinas organizar su economía, reducir deudas y proyectar un futuro más estable, demostrando que el aprendizaje se traduce en bienestar tangible.
Por estas razones, ACPO ha presentado una propuesta formal ante el Congreso de la República, específicamente a la Comisión Cuarta, encargada de la asignación y seguimiento del gasto público. Solicitamos que el Presupuesto General de la Nación (PGN) priorice recursos destinados a estrategias de alfabetización y apropiación digital rural.
Nuestra petición no busca crear nuevas entidades, sino optimizar la calidad del gasto dentro de los programas de inversión ya existentes en los sectores de Educación, Tecnologías de la Información y la Comunicación – TIC y Agricultura. Proponemos una ruta clara: primero, priorizar estos recursos en la ejecución del PGN 2027; segundo, impulsar la inclusión de una línea específica de inversión para la educación de adultos rurales en el anteproyecto del PGN 2028; y tercero, ejercer un control político permanente para verificar qué proporción de la inversión en conectividad se destina efectivamente a formación.
Además, hacemos un llamado a ejecutar estas estrategias en alianza con organizaciones de la sociedad civil con presencia territorial y modelos certificados, como ACPO. Esto permite llegar a zonas rurales dispersas con menor costo y menor riesgo de ejecución para el Estado.
La educación integral y la alfabetización digital no pueden seguir siendo el eslabón débil de la política de conectividad nacional. Invertir en las capacidades de las comunidades rurales es garantizar su autonomía y su derecho a ser los verdaderos protagonistas de su desarrollo. Desde ACPO, ponemos a disposición nuestra experiencia y nuestro modelo EDC para hacer de esta necesidad una realidad transformadora.